Cada relación es un acorde único
una combinación exquisita de detalles
que engendran su propio lenguaje
sus costumbres
y sus calendarios.
Su cajón de las caricias
hechas a mano
para aliviar el frío.
Su diccionario particular
con todos los significados
de lo innombrable.
Su cubertería de miradas
con las que comerse
uno al otro.
Sus montoncillos de secretos
en las esquinas
más inaccesibles.
Su álbum de silencios
lleno de presunciones
atrapadas en blanco y negro.
Sus proyectos de futuro,
tejidos con la débil sutura
de los besos.
Toda una geometría
milimétricamente diseñada
y que se traga el tiempo
sin hacer siquiera un gesto.
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