Tras el aguacero de los días
y el duro granizo de las horas,
los años se ponen a secar
bajo el sol tibio del olvido.
A veces se calientan un poco
si los acercas al fuego del futuro
que ya es apenas una brasa
recubierta de ceniza.
Y cuando uno ya tiene
los pies bien secos de tiempo,
resulta un placer verdadero
añadir algunos maderos más
y amar sin compromiso de devolución
desear sin poseer
y perderse dentro.
Sin más.
Tus palabras siempre dan que pensar. Sin mas...
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