Veo
hombres lánguidos
como
hojas de hierba
bajo
el viento
inclinados
sobre sus vasos
como
una extensión de sí mismos
Rematan
una noche cualquiera
en
una vida cualquiera
apurando
lo que queda de los 420
haciendo
cola en todos sitios
aunque
ya no esperan nada
Vacían
la cerveza de sus vejigas
y
con ella
la
poca confianza que
algún día
alguien les tuvo
Están
derrotados
pero
a diferencia del resto
ellos
lo saben
los
demás todavía apostamos
en el
juego extraño de creer
Tambien nos llegará
el
remolino
el
metódico desastre del vacío
convertido
en normalidad
cotidiana
Tal
vez consigamos disimular
con
modernas herramientas
el
devastador efecto
de
vivir para nada
Pero
los hombres lánguidos
dejan
que el viento nocturno los incline
porque
saben que
aunque
todo viento termina,
siempre
le sucede otro.
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