Existen silencios que rompen la barrera del sonido
Neorrabioso
Hoy un pequeño silencio
ocupa todo el espacio
donde debía haber
un intento de poema.
Lo dejaste anoche
en mi puerta
y te marchaste
sin llamar.
De sus ojos enormes
caían interrogantes
que al rodar formaban
charquitos diminutos.
Por si estaba hambriento
lo puse junto al pecho
y comenzó a mamar letras
hasta que me quedé seco.
Vista su afición
le voy a enseñar a hablar
empezando por las sílabas
de tu nombre.
Con el tiempo
aprenderá otros términos
más difíciles
como abrazo, inolvidable
o eucalipto.
Se asombrará
con la palabra sueño
y no sabré que decirle
cuando me pregunte
por esperanza.
Le diré que adiós
es para quién se va
y que él no lo usará
como yo he aprendido
a no hacerlo.
Cuidadosamente
le evitaré otros conceptos
menos importantes
como miedo, tiempo y duda.
En las noches de lluvia
acurrucados,
le hablaré de tí despacio
y nos dormiremos
mientras el firmamento
lava los cristales.
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