Últimamente estás intratable.
Supongo que será
un problema de comunicación
porque ya apenas me hablas.
Ya no quieres salir
a robar locuras a deshoras
cuando duermen todos los vigilantes.
Ya no sobrevolamos portales
por calles desconocidas
mientras me apretujas la mano.
Ya no me sacas aquellos besos
que me oxidaban la mandíbula
ni me peinas despacio
antes de mirarme dormir.
Ya no me traes cosas extrañas e inútiles
como regalos de otro mundo
ni me miras
como si yo fuera un prodigio
cotidiano.
Ahora te quedas ahí quieto
bajo tu losa de granito
mudo
y siempre ya esperando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario