foto inicio

foto inicio

martes, 27 de febrero de 2018

Hay lo que hablamos,
eso que a veces nos decimos
y a veces no.

Hay lo inconfesable,
lo que nos negamos a traducir
a la lengua de otro.

Y hay lo que no puede
convertirse en palabras,
vida en un idioma imposible
que brota en las camas vacías
en los bares
en las paradas de bus
en las madrugadas oscuras
en las soledades acompañadas
en las huelgas de amor
orificios de bala en el muro de los verbos
amenazas de muerte a la semántica.

Y sin embargo, que fácil sería contarte
todo.

lunes, 26 de febrero de 2018

Últimamente estás intratable.
Supongo que será
un problema de comunicación
porque ya apenas me hablas.

Ya no quieres salir
a robar locuras a deshoras
cuando duermen todos los vigilantes.

Ya no sobrevolamos portales
por calles desconocidas
mientras me apretujas la mano.

Ya no me sacas aquellos besos
que me oxidaban la mandíbula
ni me peinas despacio
antes de mirarme dormir.

Ya no me traes cosas extrañas e inútiles
como regalos de otro mundo
ni me miras
como si yo fuera un prodigio
cotidiano.

Ahora te quedas ahí quieto
bajo tu losa de granito
mudo
y siempre ya esperando.

viernes, 23 de febrero de 2018

Decía el grupo de rock Siniestro Total en una de sus letras: “la familia es la célula de la sociedad moderna / aunque sea cancerígena desde la edad de piedra”. Que gran razón. No creo que haya en la historia de la humanidad un esfuerzo social semejante al de mantener la familia como piedra angular de nuestras vidas. Ni más dañino. Patrocinada por el estado, la iglesia o walt disney, la familia es nuestra primera fuente de sufrimiento. Y aún siendo verdad que hay algunas buenas, eso sólo demuestra que toda regla tiene sus excepciones. Dejemos de privatizar la infancia; hagámosla comunitaria. Dejemos de identificar los afectos con la sangre; elijamos libremente a nuestros héroes y heroinas. Dejemos de conducir a las nuevas generaciones por el mismo camino por el que han degenerado las anteriores; seamos capaces de pensar algo nuevo. Enviemos la herencia al olvido. La de los genes y la del dinero. Busquemos la igualdad en la cuna; de derechos, de posibilidades, de afectos, porque probablemente, es el único momento en el que la sociedad puede concedernos la posibilidad de ser realmente iguales. Dejemos de pensar que tenemos que ajustarnos a una única estructura; hagamos que las estructuras se nos adapten. Separemos los sentimientos, que son nuestros, del sentimentalismo que se nos exige. No nacemos con ningún pecado original; llegamos al mundo sin deber ningún tributo ni al césar, ni a dios, ni al padre. Y ya que comenzamos nuestro camino en la historia siendo tribu, volvamos la mirada a los ancestros. 
Colectivicemos la vida.

jueves, 22 de febrero de 2018

Tras el aguacero de los días
y el duro granizo de las horas,
los años se ponen a secar
bajo el sol tibio del olvido.

A veces se calientan un poco
si los acercas al fuego del futuro
que ya es apenas una brasa
recubierta de ceniza.

Y cuando uno ya tiene
los pies bien secos de tiempo,
resulta un placer verdadero
añadir algunos maderos más
y amar sin compromiso de devolución
desear sin poseer
y perderse dentro.

Sin más.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Contra la condena al cantante de rap Valtonyc
por hacer uso de su libertad de expresión


Queda expresamente prohibido
por decreto de las autoridades:

La apología de la violencia,
excepto la que administra el estado
o sus socios comerciales
en guerras genocidas

La oposición al sistema,
salvo que sea inofensiva,
es decir, parlamentaria

Agredir o matar al juez,
al policía y al cura
que todos llevamos dentro

La memoria del pasado
que no haya sido desinfectada
con alguna ideología liberticida

La sedición,
ya sea mental
o sentimental

Cualquier atisbo de libertad
más allá de ejercer
el derecho a consumir
según tus ingresos

y cualquier crítica o mención 
al dictador asesino
al rey, los presidentes, los políticos
los tertulianos, los periodistas amarillos,
los jueces fascistas, los funcionarios corruptos,
los comisionistas, los empresarios explotadores,
los inversores, los accionistas, los militares
los lobbistas, los antidisturbios, los curas,
y dios,
porque ellos siguen haciendo de esta tierra

UNA
una charca de hipócritas, criminales y ladrones
que encabezan, desde hace tanto, los borbones
GRANDE
grande como la cantidad de sangre y de terror
que chorrean de la historia de españa
Y LIBRE
libre de toda esperanza de que algún
día podamos enviarlos a todos
al basurero de la historia.

martes, 20 de febrero de 2018

A veces se nos olvida que
a pesar del abrumador peso de la realidad
este mundo no es más que una conjetura
bastante improbable.

domingo, 18 de febrero de 2018


El sol de enero
limpia la herrumbre
del otoño lento
de los días sin ayer
y sin mañana
de la ilusión infantil
de la fe del converso
de todo lo estéril

reajusta
el reloj del cuerpo
de los viejos
y de las salamandras

nos despega
de la realidad pastosa
y nos escupe despacio
sobre la seca tarde
recién parida

y mientras tanto, tú,
atravesando las estaciones.

viernes, 16 de febrero de 2018

Tus palabras son como ovejas
van en rebaño
huidizas
entran solas cada noche
en el redil de tu alma

Las pastoreas
evitas que se arriesguen
que se hagan daño
que enfermen

Cuando alguna se pierde
por libertad o falta de rumbo
vuelves a encerrarlas
en el cercado de tu boca

Allí las ordeñas
y con su leche fresca
alimentas la fantasía
que cada mañana
amanece hambrienta

Pero los oídos lobo
bajan a veces de su soledad
separan alguna
tal vez la más débil
la acorralan en rincones de voz
la devoran a dentelladas
y desaparecen

Se alejan con los tímpanos
llenos de sangre
es su naturaleza
y no es bueno domesticarlos
las palabras no nacen para ser cautivas
ni los oídos para el silencio.

jueves, 15 de febrero de 2018

Si vas a desear algo durante mucho tiempo, has de tener en cuenta que los deseos tienen su existencia particular, una especie de devenir propio que los transforma constantemente. Por eso a veces, cuando después de una larga espera, alguna vez se cumplen, no se parecen en nada al recuerdo que tenemos de ellos. Porque si quieres aplazar un deseo, debes guardarlo bien. Conservado adecuadamente, puede durar años y años, resistir los peores embates de realidad y hasta crear, en tu mente, un espacio propio en el que desarrollarse a sus anchas. Lo malo es que si lo guardas, dejas de verlo, de olerlo, de tocarlo y empiezas a no saber como estará madurando. Algunas veces toman un color denso y espeso, se ponen dulzones y blandos y aunque se pueden probar, enseguida te empalagan. Otras, en cambio, a pesar de mantener su consistencia exterior, están podridos por dentro y al tocarlos, un festival de hongos azules nos anuncia que ya no sirven. En alguna ocasión, incluso, continúan teniendo la misma apariencia y se pueden consumir, pero ya no saben a nada. 
 
Cada cuál tiene en su frigorífico unos cuantos deseos caducados.

Pero si te importa más que los deseos estén vivos que aplazarlos en el tiempo, lo mejor es conservarlos al aire libre. Tenerlos todo el día entre manos. Acariciarlos. Hablarles. Preguntarles si de verdad quieren saltar de dimensión. Dejarlos descansar a veces, pero despiertos, sin permitirles que se duerman y se conviertan en sueños. Porque los sueños no están hechos para cumplirse. Los deseos sí. Mantenidos de esta manera, pueden morir más fácilmente, pero si alguna vez se hacen realidad, saben a gloria.


miércoles, 14 de febrero de 2018

Llega este 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, cargado de más controversias que otros años, tal vez porque hay más iniciativas de lucha, porque el movimiento crece, pero también porque ese día 8 van a reivindicarse cosas muy distintas bajo una misma movilización.
     Apoyo la lucha del 8 de marzo porque no entiendo la separación de las luchas en colectivos de personas afectadas o agredidas; cada vez que nos disgregamos en reivindicaciones parciales, hacemos un favor al enemigo común, que es el sistema político, económico y social vigente. Un sistema que tiene muchas facetas, y que todas las personas sufrimos en alguna o en muchas de ellas. Por supuesto que todas las luchas tienen derecho a ser visibilizadas y tener su protagonismo social. Pero no como compartimentos estancos. Si hacemos nuestra lucha parcial, y sólo nos interesa la nuestra, el sistema encontrará una manera fácil (una ley, una promesa, una comisión, un nombramiento, una subvención) para “apaciguar” los problemas que presentamos, o para apaciguarnos a nosotras. Si nos separamos, perdemos. Pero si conseguimos ver las luchas con una perspectiva unitaria, podremos conseguir algo. No creo en la existencia aislada de un problema de género, de racismo, de desigualdad económica, laboral, o de vivienda. Creo que sufrimos un único sistema. Por eso, si tengo que acudir a defender a una compañera del sindicato porque tiene un conflicto laboral, lo haré de la misma manera si quién la explota es un hombre o una mujer. Y si la agrede la policía, no preguntaré si lo hizo una mujer policía o un hombre. Si un compañero resulta injustamente condenado, no preguntaré el género de quién lo juzgó. Si defiendo los derechos de una persona inmigrante, no miraré si es hombre o mujer. Y aunque a veces sea necesario tratar los casos de forma diferente, no creo que sea útil crear luchas distintas, sino maneras distintas de afrontar la misma lucha. Por eso entiendo que hombres y mujeres estamos condenadas a pelear, unas y otros, por los derechos de todas las personas y a defendernos de un sistema que sigue validando la cultura y la educación machista, que es la cultura del poder, a través de sus diversas formas de expresión. En la escuela, en la calle, en el cine, en la televisión, en la moda, en la publicidad, en los modelos de éxito. Y no me importa si el poder lo ejercen hombres o mujeres, sino la forma en que lo padecemos las personas.
      Apoyo las luchas del 8 de marzo porque no creo en el sexismo. No creo en él ni cuando los colectivos religiosos segregan niños y niñas con alguno de sus oscuros objetivos presuntamente moralizantes, ni cuando los hombres generan espacios “masculinos” para relacionarse, trabajar o divertirse. Ni tampoco cuando los colectivos de mujeres reivindican un feminismo exclusivamente de género. Y tampoco cuando se nos asignan (o nos autoasignamos, según la conveniencia) tareas o competencias diferentes según el género. No creo que mujeres y hombres puedan existir, defenderse o reivindicarse por separado. Del mismo modo que los hombres tenemos que erradicar discursos y prácticas machistas, resulta absurdo pensar que una mujer, por el sólo hecho de serlo, está libre de tener que deshacerse de la otra cara de ese mismo discurso. Y aunque en determinados momentos, sea necesario generar espacios que excluyan al hombre, para tratar agresiones sexuales o de otro tipo, creo que no pueden convertirse en una norma, porque de esa forma, estamos aceptando implícitamente el sexismo contra el que llevamos tanto tiempo combatiendo hombres y mujeres.
      Apoyo las luchas del 8 de marzo porque entiendo que la revolución feminista no es conseguir que el próximo Bonaparte sea mujer, sino en que no haya más Bonapartes. No creo que sea un logro que las mujeres hayan accedido al ejército; el logro sería abolir el ejército. No creo que sea un logro que la presidenta de un banco sea una mujer; el logro sería pensar y trabajar por una sociedad sin bancos. Porque los conflictos de poder no se dan sólo entre hombres y mujeres, sino entre personas que tienen ese poder y personas que no lo tienen. Intentar reducirlo a un problema de género, es cuando menos, un razonamiento de corto alcance. Cuando una mujer contrata a una empleada de hogar, y le paga 500 euros al mes por nueve horas de trabajo diarias, el problema no es el género, sino como se maneja la autoridad que te da el dinero. Si esa mujer que contrata se considera feminista o milita en el feminismo, es simplemente un fraude. Cuando una directora de personal de una empresa despide a otras mujeres porque la empresa tiene que mantener sus beneficios, no hay un problema de género, hay un problema de neoliberalismo. Cuando una mujer educa a sus hijos e hijas según los roles de género que le han transmitido las generaciones conservadoras desde don pelayo, no hay un problema de género, sino de como conservamos dentro de nosotros la autoridad y de como se transmite la idea del poder. Si una mujer que atraviesa una frontera muere o es asesinada durante el tránsito y otra que también la cruza se pasea bajo los flashes cubierta de éxito, no podremos agruparlas por su género, sino que encontraremos la diferencia en la pura economía. Si un profesor o un empresario se aprovecha de quiénes están a su cargo, robandoles el producto de su trabajo, intelectual o manual, lo hace porque puede, porque se ampara en una estructura jerárquica que se lo permite o cuando menos, se lo tolera. Y cuando ese mismo profesor o empresario se aprovecha sexualmente de las mujeres que trabajan para él o estudian en su clase, lo hace por la misma razón. Hay una cuestión de género porque el agresor es hombre y las agredidas son mujeres, pero el problema es la estructura que le indica que los que están por debajo suya son casi de su propiedad, que los puede usar como quiera.
     Apoyo las luchas del 8 de marzo para defender el derecho a la libertad de expresión de todas las personas, en cualquier momento. Porque creo que criminalizar los pensamientos y las palabras ha sido siempre a lo largo de la historia un mal presagio de lo que iba a venir después.
     Apoyo las luchas del 8 de marzo porque creo que hay que desacralizar la sociedad de arriba a abajo, lanzando al olvido de una vez por todas, las religiones y las creencias que nos separan a hombres y mujeres al concedernos papeles distintos en sus mundos de ficción, que son los que siguen sosteniendo nuestras culturas. Porque tanto hombres y mujeres son libres de hacer con su sexo lo que quieran, sin más limitación que su propia voluntad, sin necesitar permiso de nadie y sin que la sociedad tenga que venir a decirnos que es lo correcto y que no lo es. Me refiero a elegir el propio sexo, a desarrollarlo publicamente sin censura alguna o a inventar las prácticas y modos de relación que a cada cual le salgan de sus respectivas gónadas reproductivas. Me refiero además, a que tanto mujeres como hombres puedan comerciar con su sexo, en libertad, como comercian con sus manos o sus cerebros sin que nadie tenga que censurarles esa práctica, del mismo modo que no veo a nadie que encuentre ningún obstáculo moral en las mujeres alquilen su fuerza de trabajo, su salud y su tiempo, generalmente a precio muy barato . Y esto no es una defensa de la prostitución, sino un grito para que nos demos cuenta, primero, de cómo nos parece lo más normal del mundo vender nuestros cuerpos y nuestras vidas al capital, y segundo, para sacar a cristo, a alá y a todo lo divino de las vaginas y los penes y colocarlos donde deben estar, que es en los altares privados que cada cual quiera adorar, pero fuera de las calles, las leyes, los cuerpos y las mentes.
      El día 8 de marzo haré huelga también por las mujeres que no podrán ejercer su derecho, porque la encargada de la tienda en la que trabajan, otra mujer, les ha dicho que si se les ocurre hacerla ya saben que no tienen que volver.
     Haré huelga por la trabajadora que hace once horas al dia por 800 euros, porque la dueña de su empresa, una emprendedora y mujer también, le ha dicho “que eso es lo que hay”, que si quiere que lo coja y si no que lo deje, que hay muchas esperando.
      Haré huelga para que deje de haber trabajos de mujeres y de hombres, así como actitudes y costumbres de mujeres y de hombres, y para que podamos mirarnos algún día, como personas. Sin más adjetivos.
      Haré huelga para contribuir a terminar con este sistema de castas que nos divide en infinitas partes para confinarnos en pequeños rediles donde somos inofensivas. Para que la vida no esté marcada por el género, la raza, la procedencia o la extracción social. Para que realmente seamos iguales en la cuna.
      Haré huelga en solidaridad con aquellas mujeres que han sentido miedo frente a la violencia patriarcal del padre, del marido o de los hombres con los que se cruzan. Porque también lo he sentido yo muchas veces.
      Haré huelga en solidaridad también con aquellas mujeres a las que se les exige un determinado canon físico para trabajar y con aquellas que no encuentran trabajo por no coincidir con ese canon.
      Haré huelga también por mi abuela, a la que el bando fascista afeitó la cabeza y paseó por el pueblo tras hacerle tomar aceite de ricino, mientras otras, mujeres también, les jaleaban y con la mantilla puesta, asistían a las celebraciones de triunfo del régimen.
      Y haré huelga por mi otra abuela y por mi madre, que en los tiempos del hambre servían como criadas en casa de una familia pudiente, cuya dueña, mujer también, prefería tirar la comida a que se la comieran las sirvientes.


martes, 13 de febrero de 2018

Si te conviertes en recuerdo
cuando no has muerto del todo
notarás el cambio de dimensión

Mejor saberlo cuanto antes
para no equivocar los efectos
que podrían adjudicarse
al hígado
al tiempo
o a otro órgano esencial

Como entidad etérea
y ya en gravedad cero
todo estará más lejos
por eso es que hay kilómetros
para llegar hasta tus labios

Los recuerdos ya no inventan
luchas ni argumentos
son la oración que se recita
en los momentos de epifanía
y de penuria

Un recuerdo siempre es
mucho más traslúcido
mira por dónde
así se deshacen
las corazas inexpugnables

Tienen una ventaja
y es que puedes quedar con ellos
siempre que lo desees
eso sí, con sus prestaciones
algo más limitadas

Aunque no son inoxidables
y la lluvia de realidad
los corroe despacio
en la memoria

Y aún así,

la última vez que te enamoraste
la revolución francesa
su cara de deseo
el pueblo de madrid en el 36
su cuerpo en la cama
las barricadas del 68
el sabor de su sexo
krondstadt 1921
sus manos recorriéndote
la comuna de parís
y sus caderas

recuerdos
por los que la vida
merece ese nombre.

lunes, 12 de febrero de 2018


Veo hombres lánguidos
como hojas de hierba
bajo el viento
inclinados sobre sus vasos
como una extensión de sí mismos

Rematan una noche cualquiera
en una vida cualquiera
apurando lo que queda de los 420
haciendo cola en todos sitios
aunque ya no esperan nada

Vacían la cerveza de sus vejigas
y con ella
la poca confianza que algún día 
alguien les tuvo

Están derrotados
pero a diferencia del resto
ellos lo saben
los demás todavía apostamos
en el juego extraño de creer

Tambien nos llegará
el remolino
el metódico desastre del vacío
convertido en normalidad
cotidiana

Tal vez consigamos disimular
con modernas herramientas
el devastador efecto
de vivir para nada

Pero los hombres lánguidos
dejan que el viento nocturno los incline
porque saben que
aunque todo viento termina,
siempre le sucede otro.

viernes, 9 de febrero de 2018

Fumo
inmisericorde
a lo Camus
a lo Bogart
soy mi enemigo
número uno
otros que tuve
se fueron
o los perdí
y no se vivir
sin enemigos
sin la amenaza
de un peligro cierto
como quienes no pueden
soportar la existencia
por razones de verdad
aunque las mias sean
sólo humo
y cenizas

miércoles, 7 de febrero de 2018

         Existen silencios que rompen la barrera del sonido
                                                                             Neorrabioso

Hoy un pequeño silencio
ocupa todo el espacio
donde debía haber
un intento de poema.

Lo dejaste anoche
en mi puerta
y te marchaste
sin llamar.

De sus ojos enormes
caían interrogantes
que al rodar formaban
charquitos diminutos.

Por si estaba hambriento
lo puse junto al pecho
y comenzó a mamar letras
hasta que me quedé seco.

Vista su afición
le voy a enseñar a hablar
empezando por las sílabas
de tu nombre.

Con el tiempo
aprenderá otros términos
más difíciles
como abrazo, inolvidable
o eucalipto.

Se asombrará
con la palabra sueño
y no sabré que decirle
cuando me pregunte
por esperanza.

Le diré que adiós
es para quién se va
y que él no lo usará
como yo he aprendido
a no hacerlo.

Cuidadosamente
le evitaré otros conceptos
menos importantes
como miedo, tiempo y duda.

En las noches de lluvia
acurrucados,
le hablaré de tí despacio
y nos dormiremos
mientras el firmamento
lava los cristales.

lunes, 5 de febrero de 2018

Corría hacia ti
te desnudaba las palabras
y la falda.
Te traía.

Desbocábamos la vida
como salvajes
sin hojas de parra
en las bocas.

Cruzábamos sin permiso
confiados en la deriva
con un chicle pegado
sobre la brújula.

Uníamos la carne
y los cerebros
con la espina dorsal
del deseo.

Sembrábamos los relojes
preñados de madrugadas
para que brotaran
horas nuevas.

Cantábamos a los insomnios
serenatas de besos
mientras el mundo
se iba al carajo.

Respirábamos profundo
dándole la mano al universo
porque en ese segundo
todo estaba bien.

Todo eso hacía en mi sueño
alimentado por la fiebre
que no nos necesita
para crear su teatro.

Todo eso que no pasará
ahora yace en silencio
entre las luces del día
como un antiguo palacio
recién saqueado.

domingo, 4 de febrero de 2018

Lástima que los orgasmos
no sean comunitarios
de tres, de diez, de mil
para poder tocarnos
en ese instante.

Lástima que esos relámpagos
que nos conciben
sean también
una propiedad privada.

viernes, 2 de febrero de 2018

Tú eres de la clase obrera?

Tú no, porque eres independiente
y crees que vas por libre
aunque ignoras qué significa esa palabra

Tú no, porque tienes un trabajo creativo
disfrutas creando plusvalía
sin importarte quién se la queda

Tú no, porque eres emprendedor
orgulloso de que tu bancarrota
alimentará un día a los accionistas

Tú no, porque tienes un buen puesto
tú estudiaste mientras los otros
aprendían a llamar a la oficina de empleo

Tú no, porque no quieres irte al paro
y sabes que el precio es dar una mano
a quién te ahoga con la otra

Tú no, porque no necesitas dignidad
cuando te tratan como a un animal
si te conviertes en ese animal

Tú no, porque tienes talento,
secretas aptitudes para servir
como un buen perro de raza

Tú no, porque entiendes la economía
y tus penurias computan en el pib
con las felicitaciones del gobierno

Tú no, porque el sindicalismo es una mierda
si todos estuvieran de acuerdo, tú el primero
pero como no, puedes ser el más rastrero

Tú no, porque vas a prosperar
y sabes que hay que masticar mierda
antes de hacérsela tragar a otros

Tú no, porque eres un buscavidas
dispuesto a hacer cualquier cosa
y siempre hará falta gente como tú

Tú no, porque eres de derechas
y claro que los ricos también roban
pero son ladrones como dios manda

Tú no, porque saliste de pobre
y crees estar muy arriba
sólo porque miras por encima del hombro

Tú no, porque eres persona de orden
tu mundo es como un ejército
y tú, un mísero soldado de reemplazo

Tú no, porque tienes miedo
menos mal que hay policía, piensas,
pero te están vigilando cuando crees que te protegen

Tú no, porque vas siempre de marca
te fijas en el precio de lo que compras
no en el precio de quienes se venden.

Así somos la clase obrera.