En
silencio.
El
velatorio de los pájaros.
El
fin de la noche.
El
ultraje recién perpetrado.
El
adiós.
Palabras
que ya no significan.
La
piedra muda que retorna
después
de haber sido canción
de
cuna, de amor, de guerra
y
permanece.
Es
verdad que la patria de la humanidad
es
la muerte.
Es
una de esas verdades frías, incómodas,
quizás
innecesarias.
Allí
reina el silencio
como
un acorde interminable.
Todo
el bullicio de la historia es apenas
un
eructo del tiempo.
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