tiene
un olor particular
a
desinfectante y cerveza rancia
deseos
mustios y cansancio
perfumes
y sudores
que
se cruzan
con ese
olor dulzón
agradable
inconfundible
el aroma
del
país de las maravillas
de
cenicienta a las once treinta
cuando
todavía algo es posible
quién
sabe qué
es
lo de menos
como
un hilo
que
nos lleva de taberna
en
taberna
que
acompaña
a
las meadas largas
en
las que se recapitula
y
en la espera
de
que nos pongan otra más
una
más
es
ese olor
con
el que te despiertas
y
que por un momento
te
deja creer
que
todavía hay esperanza
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