Echad algo al fuego,
porque hoy no soporto más inviernos.
Echad los recuerdos,
para que haya que escribir de nuevo
en el cuaderno de los días en blanco.
Echad los libros,
para volver a inventar palabras
de un solo destinatario.
Echad las pantallas,
para ver el mundo en directo
a través de unos ojos que no den frío.
Echad los malos presagios,
para que juntarnos sólo invoque futuros
limpios de especulaciones.
Echad las derrotas,
para que en los caminos sólo podamos avanzar
hacia delante.
Echad los secretos,
para que la luz reviente las ventanas
de todas las habitaciones cerradas.
Hoy no soporto más inviernos.
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